Ahí arriba, cuando los pájaros pasan, la nube se desplaza. Desde la ventana penetra la luz de la mañana, mientras la rosa suelta su capullo; en esos instantes grito y volteo con fervor para llenarme del bello paisaje. A veces creo que yo nací entre los pajares, debajo de un árbol frondoso y muy fuerte que, de lejos, me lanza un aliento de paz y amor como gotitas de lluvia en pleno verano.
Sabes que la plenitud de la vida así tiene sentido; aunque pasen los años de la belleza primaveral, el otoño siempre brillará con sus hojas doradas y multicolores bajo los rayos del sol. Cuando creo que el mundo es un árbol único y que todos estamos conectados por sus raíces, adoro más a la naturaleza.
